Un mensaje preocupante
A fines del 2009, apareció en la esquina de Pueyrredón y J. Rodriguez de ciudad, un mensaje: Los jóvenes no somos peligrosos, estamos en peligro. Tal vez muchos lo recuerden por sus dimensiones y por el lugar de su ubicación, pero lo difícil es qué si alguien entendió o le preocupó el mensaje.
Algunas personas adultas (jubilados) se referían a el, desde el micro, con sarcasmo: ¡Qué va a estar en peligro la juventud!...¡No tienen otra cosa que hacer! Sin embargo, fue el único comentario en directo que se hizo por el comunicado en la pared.
No hubo en ningún medio una mención o nota, aunque sea de color, que testificará o se preguntara por ejemplo: quiénes fueron los que lo escribieron o cuáles fueron sus motivos. El sólo hecho de su aparición evidenciaba un problema, y parece que pocos reflexionaron sobre ello.
La mayoría de las veces los medios se ocupan de noticias referidas a los adolescentes para buscar el sensacionalismo y obtener mayor rating, referidas solamente a tragedias, a violencia escolar, abuso, violación, etcétera. Temáticas nada positivas, efímeras y que no dan voz ni espacio para expresar alguna incertidumbre.
Además, vivimos en una época que tiene a este grupo etario como modelo a seguir, al que como nunca, se le dirigen constantes campañas publicitarias de todo tipo. Los invitan a consumir nada más, sin explicarle las consecuencias o los peligros que pueden estar expuesto sino no lo hacen con moderación. También les crean necesidades de objetos, que a veces son inalcanzable para los bolsillos de sus padres. Padres que por el trabajo de ambos, no cumplen plenamente su rol y los depositan en las instituciones educativas, para que docentes y preceptores se ocupen de ellos.
Tal vez, sea una de las tantas dificultades que encuentran los creadores del texto, que intentan dar cuenta con el llamado a una realidad que viven y les generan tantas angustias ¿Un pedido de ayuda?...
Da para plantearse distintas significaciones, sentidos, preguntas y respuestas del hecho comunicativo. Lamentablemente ya es tarde, al mensaje le apretaron el botón eliminar, para cubrirlo con una mano de pintura color gris acero.
Una vez más, se callan las voces de jóvenes, en este caso anónimos.
PD: Según la última información recibida, la frase Los jóvenes no somos peligrosos, estamos en peligro, formaría parte de una campaña radial (audio) de una organización llamada CHICOS DE LA CALLE, que intenta concientizar los valores que los jóvenes tienen realmente.
1 comentario
Martín Elgueta -
Me parece que vale la pena este artículo como memoria de las experiencias comunicativas alternativas que se generan en los espacios público. De hecho, quedo con ganas de leer más sobre este tema. O mejor dicho, de leerte más sobre este tema que me parece de sumo interés